Formación en eje central

La formación en eje central es la más utilizada, ya sea porque el árbol creció de esa forma predeterminada, o la gente por querer un tronco más grueso fueron podando de tal forma que quedó un solo tronco y una copa.

Es una formación sencilla que no requiere mucho trabajo ni mucho espacio, pero si ciertas condiciones para que esta pueda ser viable para la producción de fruta.

Imagina que tienes muy poco espacio y realmente quieres tener un árbol frutal, pero siempre has oído y visto que los árboles necesitan mucho espacio para desarrollarse y dar frutos.

Eso no es tan cierto, todo dependerá de las condiciones que nosotros tengamos y queramos darle para poder estructurar el árbol de forma correcta.

A veces la gente se pone un poco codiciosa con la cantidad fruta como si pudieran consumirla toda y comienza a tomar malas decisiones a la hora de realizar la poda, dejando más ramas de las que debiera o una altura inadecuada para el mantenimiento anual.

Si tienes un pequeño espacio puedes tener un árbol frutal, tanto directamente en la tierra como en una maseta y para ello necesitarás tener claro el espacio disponible y saber exactamente qué podar para poder mantener el árbol bajo control.

Lo que quiero es un árbol que sea de mi tamaño y que ocupe un metro cuadrado, esa es la visión con la que trabajaremos, es importante tener la visión final del árbol siempre a la vista porque será la forma del árbol que mantendremos a lo largo del tiempo.

La forma elegida para maximizar la entrada de luz, será forma de pino o pirámide, más ancha por abajo y menos mientras vaya subiendo.

Año Cero: El comienzo del eje central

El inicio de la formación en eje central será un injerto del año, un tallo único al cual le daremos un corte a la altura de nuestras rodillas.

Hay que recordar algunos detalles esenciales:
– Si realizamos un corte, la yema anterior a ese corte moverá o si hay un tallo, este quedará como principal.
– Cada año que transcurre el árbol se engruesa un poco, motivo por el que podaremos cada año sin dudar, para ir formando un árbol que sea grueso desde abajo hacia arriba.

Año 1

Nuestro árbol ya creció y tiene tallos hacia varias direcciones, lo que haremos será elegir el eje central y lo despuntaremos a la mitad de lo que creció, de aquel saldrá otro tallo que seguirá con el eje central y otros tallos laterales.

El resto de tallos probablemente no estén tan largos, igual los despuntaremos a la mitad para que así tengamos una base del árbol a engruesar y de cada corte salga un tallo nuevo.

Año 2

Vuelven a crecer nuestros tallos y el árbol se nota más grueso y hay tallos más nuevos cerca de donde despuntamos el eje central.

Revisamos el tamaño del árbol si hay alguna rama inferior que llegó al área máxima, igualmente se despunta cerca de la mitad del crecimiento para que vuelvan a engrosar las ramas más antiguas en los siguientes años.

Respecto al eje central es probable que se haya acercado a la altura necesaria y si es así lo dejaremos coronarse, para que muevan las yemas del cuerpo del árbol, pero sino se vuelve a despuntar.

Año 3: Eje central completo

Es probable que hayan ramas que puedan seguir creciendo así que las volveremos a despuntar en los tallos nuevos con excepción del eje central.

Dejaremos que se corone el tallo de eje central y así salgan más tallos nuevos en el cuerpo, después de todo estos serán los que producirán frutos, si es que no lo hizo ya.

Año 4 en adelante

Esta vez haremos control de la altura del árbol, mediremos nuestra altura del árbol porque esa fue la meta inicial y lo cortaremos ahí.

El resto será despuntado si es que es necesario que sigan creciendo o si llegó a los límites impuestos.

A partir de aquí revisaremos si los tallos y ramas se topan unos con otros, ahí tendremos que tomar la decisión de dejar una rama u otra para que no se dañen con el viento.

A medida que transcurra el tiempo habrán nuevos tallos que se dejarán crecer como ramas viejas que se deberán cortar, este es un proceso continuo para mantener la producción a largo plazo.

Tenemos que fijarnos que la estructura del árbol sea armónica porque será la que sostendrá el peso de la producción.

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