Una de las formas de árboles más productivas que ocupan un gran espacio es la formación en vaso y se llama así porque los brazos principales del árbol van arqueados hacia el centro formando un vaso.
Para que visualices lo interesante de esta formación quiero que recuerdo aquel dibujo que realizabas cuando pequeño de un árbol, ese que tenía un tronco y un círculo verde como copa es la forma más ineficiente respecto al uso y la recolección de recursos.
En otras palabras, ocupa muchos recursos para una producción deficiente y una absorción de energía limitada.
La fotosíntesis es la forma en que los árboles y las plantas absorben energía a partir de la luz solar
Si consideramos que solo el contorno del árbol estará bajo el sol para realizar el proceso de fotosíntesis de manera adecuada, tendremos entonces que todo la estructura dentro de la copa no entregan recursos sino que solo es un gasto.
La superficie de la copa estaría produciendo los recursos del árbol.
Ahora si pensamos en ese mismo modelo de una forma eficiente tendríamos que eliminar todo el centro de la copa para maximizar la energía recolectada desde el área superficial del árbol y esa es la formación en vaso.
La forma de vaso es una copa negativa, en vez de tener cuerpo es abierta sin volumen, es una formación hecha para que el sol pueda entrar en cada parte del árbol y se maximice la fotosíntesis respecto a la estructura del árbol.
Entendiendo eso podemos comenzar a pensar la forma en que haremos la formación del árbol.
Si sumamos el hecho de que queremos la máxima producción posible y que sea lo más cómodo para mantener y no usar escalera, entonces podríamos llegar a la conclusión de que las ramas o brazos del árbol deben salir desde lo más abajo posible hasta la altura que llegue tu brazo para podar el chupón vertical de la punta de los brazos.
Poda en verde
La poda en verde es aquella que se realiza a principios de verano, la idea es siempre realizar esta poda luego de cada temporada de poda invernal anual que presentaremos a continuación.
Esta constará de podar todos aquellos tallos que no nos aporten nada a nuestra formación y que resten energía a los brazos principales de nuestra formación.
Para ello lo más importante en considerar en la formación en vaso que la prioridad no son los frutos sino armar toda la estructura que sostendrá la producción y por lo tanto la poda en verde mantendrá esa filosofía.
Año Cero
Vamos a considerar como año cero aquel en que el injerto se planta en un cierto lugar permanente y que representa simplemente un pie de injerto y una tallo de injerto unido a él.
El tamaño total del árbol deberá estar cercano a la altura de tus rodillas.
En esa primavera, moverán las yemas y crecerán ciertos tallos, siempre preocupándose de que en el pie del injerto no crezca nada y si lo hace se debe cortar, para que toda la fuerza se vaya al injerto.
Año 1
Elegiremos 3 o 4 brazos de los tallos que crezcan a partir del año cero.
Se deben elegir tallos que estén en posiciones estratégicas, una en cada lado, ojalá sean los de más arriba posible y lo que haremos será despuntar todo a la altura de la cintura, si el árbol no es tan vigoroso, no hay problema, tendremos paciencia, despunta los tallos a 3 o 4 yemas.
Ahora puedes ser más inteligente y dejarle la última yema que permita el crecimiento hacia afuera.
No está demás decir que todos los tallos que no hayan sido elegidos deberán ser podados sin dejar tocón alguno, lo más cercano al tronco.
Año 2
Haremos exactamente lo mismo que el año 1, pero iremos dejando mucho más tallo, recuerda que si cortamos crecerá algo en la yema más cercana, la idea de esto es formar el árbol de tal manera que cada uno de los brazos sea lo más largo posible.
Este año agregaremos un detalle adicional, como te puedes imaginar si un árbol tiene 4 brazos abiertos habrá espacio que se desperdiciará, entonces de cada brazo haremos crecer un brazo secundario.
Lo más probable es que cada brazo ya tenga ciertos tallos saliendo de él cerca de la base, lo que quiero que hagas es que selecciones 1 de cada brazo y que sean en dirección contraria de tal manera que cada uno de estos tallos ocupe un cierto espacio disponible.
Luego despuntarás aquellos que escojamos, de tal forma que muevan yemas y se alargue aquel brazo secundario, al igual como lo hacemos con los brazos principales.
Lo último y dependerá del largo de los brazos, será amarrarlos al suelo, necesitamos que el árbol se abra para tener la forma de vaso, esto lo haremos con la mayoría excepto con el peral, para que mientras se van engruesando los brazos estos vayan tomando la posición necesaria, siempre pensando en el espacio máximo disponible.
Año 3
En este año es posible que el árbol este casi totalmente formado y seguiremos los mismos lineamientos anteriores, si los brazos principales están muy cortos o demasiado largos, los cortamos, lo mismo con los secundarios, la idea es que el árbol pueda tener la forma adecuada, puede ser que los brazos secundarios necesiten amarrarse al suelo, y puedes hacerlo.
A partir de acá el árbol estará listo para producir, siempre recuerda que los brazos necesitan renovación cada cierto tiempo y para ello, debes dejar crecer algún tallo bien posicionado desde el tronco.
Puedes dejar crecer los nuevos brazos al mismo tiempo que están los otros, no hay problema con ello, y luego que estos nuevos vayan a producir, puedes cortar el antiguo y así vas renovando los brazos uno por uno.